De todos los sistemas de adivinación de la historia existe un oráculo que ha conseguido sobrevivir durante miles de años. Este antiguo método de adivinación china se denomina el I Ching, que podríamos traducir como la lógica del cambio. Consultar al I Ching es entrar en un territorio misterioso, en el cual se establece un diálogo con una inteligencia que los antiguos chinos denominaron Tao…, la Inteligencia Rectora de la Vida.
El origen de este misterioso sistema está unido a la figura del fundador de la cultura china, Fu-Hi, afirmándose que lo descubrió en el caparazón de una tortuga mágica que surgió del Río Amarillo. Otra leyenda afirma que fue el propio Dragón quien le otorgó los signos básicos que constituyen el sistema del Oráculo. Esas lineas basicas han sido objeto constante de estudio por los sabios de esta cultura desde hace muchos siglos. Se ha ido enriqueciendo por generaciones y generaciones de estudiosos que han ido refinando cada vez más el sistema hasta poder ofrecer el conjunto actual de un método que ofrece 4096 posibles respuestas, moduladas además por comentarios específicos aplicados a cada caso concreto de situación.
El Oráculo del I Ching consiste en un texto poético, la recopilación de la sabiduría milenaria de Oriente durante siglos. Su consulta se establece de un modo matemático, basandose en la lógica binaria que ahora utilizamos en nuestros ordenadores.Junto a la matematica la poesía, pues el I Ching trata de establecer lo que ocurre expresandose de manera metafórica pero siempre basandose en un principio fundamental: Ventura o Desventura. Y este criterio lo establecerá en relación con el Tao, el orden natural de las cosas.El Tao es la Ley que organiza la realidad que contemplamos, el principio que subyace tras las cosas. Es el Sentido de ese discurrir en el “curso de la corriente” de la existencia.
Lógica del cambio pues lo único inmutable es lo mutable para el I Ching. Su axioma es que todo está en movimiento, estableciendo una pautas, representando la trama de las cosas en forma de Ideas o Imágenes que van mutando hacia otras, expresando así la “corriente” del movimiento por lo que lo que ha de ocurrir habita ya en potencia en la realidad profunda o bien lo que sucede ya es completamente presente.Lógica vital en la que todo está vivo, en permanente movimiento y dirigiéndose hacia algo (su propio sentido, su Tao).
Los dos principios básicos sobre los que establece su criterio son el Yin y el Yang, lo oscuro y lo luminoso, lo pasivo y lo activo. Mediante la constante mutación de estos dos principios se construye la existencia en un proceso cíclico reflejado en los acontecimientos naturales: el día-la noche, el verano-el invierno, lo lleno-lo vacío.
Sobre ese flujo constante del discurrir, ese Río Vivo, existe un sentido oculto que subyace tras lo visible y que configura las cosas según su criterio. Es el Tao, y el I Ching lo expresa mediante una serie de Ideas mostradas en imágenes naturales (Cielo, Tierra, Montaña, Lago, Viento, Trueno, Agua, Fuego).Estas imágenes son “pautas” que nos permiten comprender el proceso en el que estamos viviendo, aclararnos la trama oculta de lo que ocurre. Es un modo de representar cómo se desarrolla el “Espíritu de las Cosas” en ese “Flujo del Tiempo”.
Al establecer el Oraculo I Ching el criterio básico de juicio: acorde o desacorde a la armonía, ventura o desventura, ganancia o pérdida, tenemos la información adecuada para poder continuar nuestro camino o bien retroceder y tomar otro curso más adecuado. Dado que el I Ching se basa en detectar el Rumbo, la Dirección del Camino que está actuando, tenemos la posibilidad de que esa tendencia sea fortalecida o debilitada mediante el hacer o no-hacer, siendo así partícipes de los acontecimientos que vivimos.
Para el I Ching uno es el capitán del navío de su existencia. El Oráculo I Ching nos ayuda como un principio de navegación, como un elemento de consulta semejante a la brújula. Es la otra mirada necesaria para la persona que ha de tomar una decisión sobre el rumbo de su acción, la Intuición que aclara aquello que no conseguimos vislumbrar por nosotros mismos, la Videncia que penetra en los misterios de los acontecimientos que han de venir.



