Cuando realizamos una consulta de amor nos damos cuenta que para realizar una videncia del amor tenemos que ajustarnos al tratamiento debido. Dado que el tema del amor es delicado y complejo, nos damos cuenta de que sólo la poesía es capaz de expresar con realismo el contenido de lo que preguntamos. El hecho de que el I Ching sea un texto poético le permite no dañar algo que de otro modo, con un enfoque prosaico, no haría más que emprobrecernos.
Así dirá el poeta,
De pronto sales tú con tu llama y tu voz,
y eres blanca y flexible, y estás ahí mirándome,
y te quiero apartar, y estás ahí mirándome,
y somos inocentes, y la marca roja
me besa con tus labios, y es invierno, y estoy
en un puerto contigo, y es de noche.
Y no hay sábanas donde dormir, y no hay, y no hay
sol en ninguna puerta, y no hay estrella alguna
que arrancar a los cielos, y perdidos
no sabemos qué pasa, por qué la desnudez
nos devora, por qué la tempestad
llora como una loca, aunque nadie la escucha.
Y ahora, justo ahora que eres clara -permite-,
que te deseo, que me seduce tu voz
con su filtro profundo, permíteme juntar
mi beso con tu beso, permíteme tocarte
como el sol, y morirme.
Tocarte, unirte al día que soy, arrebatarte
hasta los altos cielos del amor, a esas cumbres
donde un día fui rey, llevarte al viento libre de la aurora,
volar, volar diez mil, diez mil años contigo,
solamente un minuto, pero seguir volando.
Gonzalo Rojas

